La reciente feria tecnológica de Las Vegas ha tenido sin duda como protagonista mediático a los dispositivos ‘llevables’ o ‘vestibles’ si traducimos literalmente… como siempre ocurre con la terminología tecnológica, las traducciones suenan raro, así que, de momento, y para mayor gloria de nuestro posicionamiento orgánico en Google, nos referiremos a ellos por su nombre en inglés: Wearable Devices.

Este tipo de dispositivos, están vinculados directamente al viejo concepto también anglófono The internet of things y apurando más, al concepto de nuevo cuño The internet of everything. Básicamente se trata de usar la tecnología de forma natural, adaptándose la tecnología al usuario y no al revés. De esta manera, nuestra conexión a internet en la vida diaria nos acompañará insertada en nuestros complementos, vestimenta, incluso de manera subcutánea en un futuro no muy lejano. Los interfaces de comunicación con estos dispositivos serán pantallas mucho más pequeñas, o directamente sensores diversos que trasladarán todo tipo de información sobre la actividad del usuario, información que puede ser utilizada de diversas maneras, incluso de forma perversa.

El hecho de que los wearables sean manos libres, los hace muy útiles en entornos profesionales y técnicos, con la posibilidad de consultar manuales online mientras se realiza una reparación, para manejar equipos de forma remota, para usos militares …

Toda esta avalancha de futurismo y ciencia ficción ya está entre nosotros en forma de prototipos y en versiones primigenias, comenzando por las gafas de Google, las pulseras inteligentes, el controvertido reloj de Samsung, o los nuevos gadgets de Qualcomm, Asus, Dell, HTC

Uno de los grandes actores que ha hecho posible este boom ha sido Intel con su procesador Edison, pensado específicamente para este tipo de ideas, de bajo consumo, poca potencia y muy eficiente. La biometría es también otro de los grandes actores de este fenómeno, ligada como ya dijimos antes a la multiplicidad de sensores, desde acelerómetros a medidores del pulso o la actividad del sueño, pasando por la navegación, el deporte, los videojuegos o las actividad en redes sociales

También hay que decir que la mayoría de lo que se ha presentado en la feria de Las Vegas no son dispositivos autónomos, sino que de alguna manera están conectados a teléfonos u ordenadores vía wifi o Bluetooth.

Expertos analistas de mercado ya están proporcionando predicciones muy positivas respecto a la rentabilidad de esta tecnología, avanzando predicciones muy optimistas a medio plazo, la prestigiosa firma Gartner, estima que los  wearable computers, serán un  mercado de $10 K en 2016.

 ¿Es  este territorio wearable pues, el heredero directo del boom de teléfonos inteligentes y tabletas? Como siempre ocurre, hay profetas y escépticos , cada uno con sus opiniones, por el lado de los contras…al estar casi en estado embrionario, estas tecnologías son aún muy caras y no accesibles al gran público, por el lado de la moda, es bien sabido que las compañías de tecnología no se llevan bien con la moda y este aspecto, al insertar tecnología en cosas que se llevan, es fundamental el aspecto estético amén del práctico, las compañías que quieran entrar en este campo deberán contar con la asesoría de profesionales de la moda si quieren que su producto ‘se lleve’ y este en tendencia. Otro de los problemas con los que se enfrentan estos dispositivos en su primera fase es la autonomía, todavía hay que mejorar mucho las baterías y duración, pensar en cómo se cargarán estos dispositivos es también problemático.

Por el lado de la seguridad, la cantidad ingente de datos personales que los sensores general a través de un dispositivo wearable puede llevar a que estemos compartiendo demasiada información de manera involuntaria, esto podría llevar por un lado a que las marcas nos invadan de forma más precisa, conociendo incluso nuestra actividad al detalle, o también por otro lado presenta la posibilidad de ser seguidos exhaustivamente por entidades gubernamentales en cada detalle de nuestra vida.

Por último, en el aspecto de la competencia, los teléfonos inteligentes siguen siendo el enemigo número uno de los wearables, ya que hacen muchas de las actividades que estos  desarrollan y están totalmente instalados en el uso, desplazando a relojes de alarma, radios, reproductores de mp3, unidades GPS o cámaras de fotos.