El entorno móvil vuelve a estar en primera plana de la actualidad debido a la presentación del nuevo sistema operativo de Apple, iOS8 el pasado día cuatro.
Tras esta aparente buena noticia para los usuarios de la manzana hay también alguna sorpresa desagradable, como el hecho de que toda la gama iPhone 4 quede fuera de esta actualización excepto los terminales 4s que acusarán un rendimiento menor si proceden a utilizar el nuevo sistema.

En lo personal, soy usuario de Apple en todos los entornos, desde el ordenador de sobremesa, hasta el portátil, pasando por el teléfono y la tableta. Excepto en el caso del iPad mini, que poseo hace apenas un año, el resto del material con manzana que utilizo tiene ya algunos años y funciona a la perfección. Eso era precisamente una de las cosas que más me atraía de Apple, la durabilidad del producto. Y durante este año se me ha caído un mito al comprobar que mi Mac Book blanco de 2008 no soportaba la actualización a Mavericks o que mi teléfono iPhone 4 se convertía en lentísimo tras la actualización a iOS7 y por lo visto en breve no podrá usar ya la versión 8 del sistema, o si la usara iría a paso de tortuga aún más. Con todo esto Apple está forzando a sus usuarios a renovar tanto sus ordenadores como sus terminales móviles de forma indirecta, cargándose el mito de la durabilidad del producto y entrando de lleno y con descaro en la era de la obsolescencia programada, cosa que me disgusta.

En paralelo, en el mundo móvil, cada vez veo a más conocidos que siempre han usado iPhone pasándose a Androides de ultima generación, como Nexus, Xperia, Samsung o HTC y reconociendo que en términos de hardware son más eficientes y que en términos de software mucho más rápidos y con muchas más posibilidades, amén de muchísimo más baratos. Esto indica que Android está ganando camino entre los usuarios duros y que Apple se va desplazando de nuevo hacia el terreno del teléfono para gente que aparenta y que se conforma con la eficiencia a secas, sin complicaciones. Por eso no se bajan de la burra del precio ni en su serie C.

Entonces, de nuevo en lo personal, si Apple no me da lo que quiero en telefonía tendré que pasarme a Android, dejando aparcado mi iPhone 4 que tras tres años sigue en perfecto estado con la única pega de que cometí el error de instalarle iOS7 convirtiéndolo en una tortuga.

Pero aún hay cosas de Apple que van muy finas, en caso de que estés actualizado de terminal, como son la Apple store, mucho más eficiente que la de Google o las actualizaciones automáticas, pero no se si eso será suficiente para conservar mi fidelidad de años.