Hace una semana nos despertábamos con la noticia de la compra de Nokia por parte de Microsoft, pasados unos días es tiempo de reflexionar sobre las consecuencias que esta operación puede tener en el actual mercado de telefonía móvil, dominado hegemónicamente por el dúo Android /Apple.

En los comienzos de la telefonía celular, Nokia consiguió ser el número uno durante largos años, aquellos tiempos en los que los teléfonos móviles servían básicamente para hablar, los tiempos en que cuanto más pequeño era el dispositivo, mejor.

La llegada de internet al entorno móvil supuso el principio de la decadencia de Nokia, que implementó internet en sus aparatos, pero sin el acierto que posteriormente tuvo Blackberry o los primeros iPhone. Comenzando así su decadencia.

Fue precisamente Blackberry el primero de los competidores directos de Nokia y es curioso advertir que hoy día ambos están casi al borde de la extinción.

La causa fundamental de este estado de coma vino de la mano de Apple y su iPhone 3G, una marca, un hardware propio y un propio sistema operativo iOs.

Como siempre ocurre en los comienzos, estos teléfonos denominados inteligentes eran un objeto de lujo, asociado a tarifas muy caras y con una tecnología de internet móvil todavía en pañales en el momento de su salida.

Al comienzo de este tremendo avance, el enemigo a batir era Blackberry, sobre todo instalado en el campo profesional, el pueblo llano continuaba con sus Nokias …

Pero pronto desaparecería este duopolio, con la llegada de tarifas más asequibles y sobre todo con la aparición en escena de Google con su sistema operativo Android, esta vez Google opta por no asociar su sistema operativo a un hardware en concreto y hacer lo mismo que en su día hizo Microsoft con Windows. Con un buen resultado en la apuesta.

En los primeros días de la guerra de los teléfonos inteligentes Apple se llevó la mejor parte con su fórmula de hardware propietario, Google por su parte se asoció con los coreanos Samsung y Htc como principales apoyos de su sistema Android. Aunque poco después, con la compra de Motorola se pensó que Google iba a replicar la estrategia de Apple, no se han visto grandes avances derivados de esta adquisición y todavía no existe un Google phone, continuando Samsung como principal adalid de Android.

Actualmente, el gran pastel de la movilidad inteligente esta dominado por Android y Apple por este orden, dos maneras y estrategias diferentes, cada una con su cuota de mercado, la una más universal y accesible, la otra más cara y exclusiva. Microsoft ha asistido hasta ahora como espectador, en un recogido tercer puesto con su windows  para móviles como adalid, sin un hardware propietario, con pequeños apoyos de Samsung y Htc y con una firme apuesta en Nokia y sus Lumia que se ha visto finalizada con la compra de la compañía finlandesa en su momento más bajo absorbiendo y haciendo desaparecer la marca Nokia. Ahora falta ver cual de los dos sistemas copiará Microsoft, la fórmula cerrada de Apple apostando todas las cartas en su propio harware o la formula Android, dejando que su sistema operativo sea multimarca.

Habrá que estar atento a los movimientos de este nuevo actor para ver de qué manera entra en la competición y cuales son las cartas que esconde en su manga.