internet anonimo

Durante este último año, las cuestiones relativas a la seguridad y la privacidad en internet han saltado a la primera plana de la actualidad mediática. La revelación del control ejercido por países como Estados Unidos en términos de espionaje o China en términos de censura, así como el caso Snowden y la revelación de secretos de estado por parte de ex funcionarios es un claro ejemplo.

También ha generado mucho ruido mediático el caso de la demanda ganada contra Google por un particular que instaba a borrar sus datos de los buscadores al no estar conforme con cómo estos afectaban a su reputación. O la desarticulación de Silk Road, portal alegal de venta de estupefacientes.

 

El mito de un internet en el que todo permanece, en el que todo es transparente y libre ha desaparecido por completo, cada vez más se utilizan métodos de navegación segura que no dejan trazos ni rastros, que no aparecen en buscadores, que van al márgen de la corriente general y la ley, utilizados tanto por particulares como por organizaciones de dudosa reputación como traficantes de todo tipo o hackers del máximo nivel.

Todos estos ‘outsiders’ tienen su propia manera de vivir la red en un entorno denominado por los expertos como ‘Deep Web’. Redes como Tor acrónimo de The Onion Router, en clara alusión al sistema de capas de las cebollas, son sistemas encriptados de navegación anónima y cuentan ya con casi 3 millones de usuarios de todo tipo de pelaje, desde lo más pulcro a lo más alegal.

 

Las transacciones se llevan a cabo en este universo hacktivista  utilizando la moneda virtual Bitcoin, de la que hemos hablado con profusión en este blog. Y al contar con ese tipo de público oscuro, muchas de las transacciones son fraudulentas, así como los artículos que presuntamente se pueden adquirir, que van desde drogas a armas hasta cualquier otra cosa.

 

El nivel de privacidad de Tor es casi perfecto según los expertos, lo cual beneficia sobremanera a sus usuarios y dificulta la lucha contra el mismo de parte de los teóricamente ‘buenos’ que se las ven y se las desean para entrar en un ecosistema que forma parte de la nueva revolución digital y del que habrá que estar muy al tanto para ver que novedades depara. En próximas entradas analizaremos el fenómeno Tor en profundidad desde un punto de vista más técnico.