Desde este blog llevamos un tiempo hablando sobre los cambios que está llevando a cabo Facebook con respecto a su política hacia las páginas de marca. Dichos cambios se están extremando de tal manera que ha llegado un punto en el que el alcance orgánico de los post que se publican en dichas páginas ven restringido drásticamente su alcance si no se ‘impulsan’ con dinero.

De hecho, en la aplicación para móviles ya se incluye la ventana ‘impulsar publicación’ justo al lado de la cifra que indica el alcance orgánico de tu post, cifra que cada vez se ve más reducida, alcanzando en la mayoría de los casos tan sólo al 20% de los seguidores que están suscritos al contenido y en muchos casos menos del 2%.

De un tiempo a esta parte, como usuarios de la red social en el ámbito privado habréis percibido que el spam publicitario ataca más y mejor últimamente, apareciendo constantes ‘recomendaciones’ en tu muro, sin que tú hagas nada para seguirlas. Esas son la publicaciones que las marcas han ‘impulsado’ a golpe de talonario y que invaden tu privacidad de manera constante. Se da el caso también de que aquellas marcas a las que estás suscrito y de las que realmente deseas recibir información, no muestran su contenido en tus avisos, se trata de aquellas publicaciones que las marcas no han ‘impulsado’.

Esta situación, además de molesta y embarazosa, supone el fin del valor del contenido en sí mismo y paralelamente deja el trabajo del Community Manager por los suelos. El responsable de redes sociales ya no debe comerse la cabeza en buscar el mejor contenido  y en redactar los mejores textos para que sus publicaciones tengan éxito, eso ya no sirve, tan sólo con empujar monetariamente el post, llegamos a donde están nuestros objetivos.

Imaginemos por un momento que Google decide llevar a cabo la misma política y tan sólo posicionar en las búsquedas a aquellas marcas que se dejan la pasta, poniendo fin al SEO, toda una ciencia basada en cómo posicionarse online de manera gratuita aprovechando las bondades del contenido de calidad. De la misma manera, en Facebook se puede poner fin a la ciencia de Community Management, basada en parámetros similares. Nos encontramos ante un caso claro de cómo el dinero puede terminar con la creatividad y las cosas bien hechas.

Los publicistas serán ahora los encargados de gestionar las páginas de marca en Facebook, al convertirse las publicaciones en anuncios de pago y las marcas a su vez deberán ir concienciándose de que si no utilizan sus perfiles como otro canal más de publicidad, no llegarán a nadie a corto plazo.

Entonces, y recapitulando, toda la base conceptual que mueve la ciencia del Community Management, se viene abajo de un plumazo y asesta otro golpe mortal a los encargados de redes sociales, que se quedarán sin sueldo ni valor cuando sus jefes descubran que con lo que les pagan de sueldo pueden ‘impulsar’ un buen puñado de publicaciones sin tener un puesto de trabajo en el que dejarse los cuartos.

Gracias a Dios, este fenómeno de momento sólo ocurre en casa Zuckenberg, pero veremos a ver qué pasa a medio plazo con otras redes sociales.

Malos tiempos para el contenido gratuito están por venir.