El mundo del ‘haztelo tu mismo’ está de plena actualidad, en cualquier ámbito de la vida y por extensión , en internet puedes hacer bricolaje.

El bricolaje, se inventó como entretenimiento, como algo que te hacía disfrutar unas horas y de paso te proporcionaba un producto que podías usar y enseñar a los amigos presumiendo de haberlo hecho tú. Por otro lado estaba el componente ahorro. Resulta más barato hacerlo tú mismo que contratar a alguien que te lo haga. Pongamos por ejemplo un mueble y para continuar el ejemplo pongamos como referente cierta multinacional sueca de la fornitura.

Se supone que siguiendo firmemente los pasos que observas en el manual, recopilando las herramientas adecuadas y armándote de paciencia puedes lograr hacerte tu mismo cualquier tipo de mueble, y que ese mueble realice sus funciones perfectamente.

Esto en una situación idílica, la realidad es muy diferente y así como hay seres humanos capacitados para esto y más otros como por ejemplo yo solemos terminar estos trabajos con piezas de sobra y bastante desquiciados.

Este producto atrae por varias cosas, en primer lugar muestra un producto final en los catálogos muy atractivo, en segundo lugar, es barato, en tercer lugar es fácil de hacer ( según ellos ).

Este símil es aplicable al mundo de internet y el desarrollo web, las alternativas para que las empresas y usuarios particulares creen sus propios sitios web proliferan en la red, hay multitud de empresas que ofrecen servicios basados en plantillas, al reclamo de ‘crea tu propia web. Incluso ya se ofrecen servicios para crear tus propias aplicaciones web y adaptar tus diseños a todos los formatos.

En pura teoría cualquiera se convierte en desarrollador web desde su propia casa, sin apenas esfuerzo y con una presunta gran funcionalidad. Supongamos que ya has creado tu web y tu tienda electrónica y funciona, además te ha salido bonita y como no, barata, que es la primera premisa a la hora de contar con este tipo de servicios. Ya tienes web y puedes empezar a funcionar. Todo muy bonito, pero, pasemos a los inconvenientes:

  • ¿Donde está el servico técnico?: ¡que alguien me ayude!, ¿y si lo he roto todo?
  • Mi página es igual que la de mi competencia más directa.
  • En las fotos de que dispongo no hay calidad suficiente o en las fotos de la plantilla comprada salen señores con aspecto sajón nada parecidos a mis clientes / empleados.
  • ¿Quién redacta mis textos? si yo no soy capaz de rellenar una sola página que hago con las otras 4 tipologías de plantilla de mi web?
  • ¿Donde está la copia de seguridad?
  • ¿Cual es la privacidad de mis datos?
  • ¿que pasa con la permanencia de mi contrato?  “libertad”  y si no quiero seguir con el servicio, ¿la web no me la puedo llevar?,
  • ¿Por qué pago? por alojamiento o por un producto hecho para mí que me puedo llevar porque es mío y lo he pagado donde yo quiera?
  • Cual es el verdadero significado de “todo incluído”,  ¿que es todo? , ¿lo necesito realmente?
  • Atención al cliente real no existente, empatía cero.
  • Acuerdo de nivel de servicio, en caso de caída global del servicio, ¿a quién reclamar?

Una vez tenido esto en cuenta, merece la pena pensarse si realmente queremos que algo así sea la imagen de nuestro negocio en internet, aunque no suene moderno, si quieres un buen mueble, que te lo haga un carpintero, merecerá la pena cada euro que inviertas.

Desde Tanta te recomendamos que cuentes con profesionales como nosotros a la hora de crear la imagen de tu negocio en la red, nos asociamos contigo, hacemos tuyos nuestros problemas y te ofrecemos un producto acorde con los tiempos que corren, con cercanía e implicándonos en ello como tú.