Internet Explorer 6 fue lanzado el 27 de agosto de 2001; es decir, que este año cumplirá 7 años. En estos años apenas ha sufrido cambios (en comparación con la vida de Firefox u Ópera cuyas actualizaciones son periódicas). Con los últimos cambios vino por fin el famoso bloqueador de “popups” que ya de por sí traian otros navegadores desde mucho antes que él. ¿Deberíamos seguir esforzándonos por ajustar visualmente y perfectamente las páginas para dicho navegador así como para su versión 7? En ocasiones, algunos de estos ajustes supones quebraderos de cabeza por sus errores y fallos, si bien la mayoría de estos errores y fallos están documentados .

Gracias a la descarga automática de la versión 7 de Internet Explorer la actualización para muchos usuarios ha sido “sin querer” y “sin darse cuenta” lo cual ha ayudado a tener una penetración alta.

Esforzarse en ajustar todos estos problemas para “dejar fina” nuestra página supone a veces tiempo. Un tiempo que se podía dedicar en avanzar en otras cosas de nuestra página. ¿El borde se ve un poco raro? ¿Esta altura no es la adecuada? ¿Las imágenes no se colocan adecuadamente tras cambiar dinámicamente la página? ¿Todas estas cosas implica que la página deje de ser funcional? La respuesta probablemente sea que no. Es decir, no es decir que se deja de lado este navegador porque sería obviar una cuota de mercado bastante considerable.

Sencillamente es dejar la página funcional en dicho navegador y sacar todo el jugo que se le pueda sacar a Internet Explorer 7 sin tener que estar pendiente siempre del “hermano pequeño.

Cuando salga dentro de poco Internet Explorer 8, ¿seguimos a vueltas con el 6? Por esa regla de tres, se deberían ajustar las páginas y dejarlas perfectamente en navegadores 5.5, 5 y 4….